Un proceso de acompañamiento a través de la música

La musicoterapia es una intervención terapéutica donde a través de experiencias musicales, trabajamos juntas para alcanzar objetivos que mejoren tu calidad de vida.

¿Para qué y para quién?

La musicoterapia puede adaptarse a personas de todas las edades y capacidades. Trabajamos para apoyar el desarrollo, el bienestar y la salud teniendo en cuenta áreas como:

  • Área cognitiva: estimular la memoria, la atención, la comunicación. Por ejemplo, en deterioro cognitivo o en niños o niñas con dificultades de aprendizaje.
  • Área socioemocional: facilitar la expresión y gestión de emociones, fortalecer la autoestima y mejorar las relaciones. Ayuda en casos de ansiedad, trastornos del espectro autista o dificultades de regulación emocional.
  • Área motora: desarrollar, mantener o rehabilitar habilidades motoras finas y gruesas, el equilibrio y la coordinación. Por ejemplo, en personas con dificultades motoras por parálisis cerebral, enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, o problemas en el desarrollo psicomotor.
  • Área social: fomentar la interacción, la comunicación y la cohesión con los demás. Por ejemplo, en personas con dificultades para relacionarse, aislamiento social, o en diagnósticos como TEA o síndrome de Down donde la interacción puede ser un reto.

Estas áreas nos ayudan a visualizar posibles caminos, pero una persona es un todo. En el proceso no trabajaremos ”áreas sueltas”, sino que acompañamos a la persona en su globalidad, porque todo está conectado.

¿Te gustaría saber cómo la musicoterapia puede ayudar en tu caso?

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¿Cómo es una sesión de musicoterapia?

No hay dos sesiones iguales, porque cada persona es única, así como sus necesidades y su momento. Pero para que te hagas una idea, esto es lo que siempre está presente:

  • Un espacio seguro y sin juicios
    No hace falta saber música, ni ”hacerlo bien”, solo estar.
  • Instrumento, voz, silencio y movimiento
    Usamos lo que mejor se adapte en cada momento: improvisar con un tambor, cantar una canción significativa, escuchar, movernos al ritmo que necesitemos…
  • Mi acompañamiento
    Estoy ahí observando, proponiendo, recogiendo lo que traes, a veces guío, a veces sigo tu ritmo. Siempre desde el respeto.
  • El objetivo no es musical, es terapéutico
    Puede que toquemos, cantemos o improvisemos, pero lo hacemos para trabajar la comunicación, la emoción, la memoria, el movimiento… lo que necesites.

Si te ayuda, piensa en la sesión como un espacio para ser, expresarte y conectar, con la música como puente.

Proceso

Cada proceso es único, pero todos empiezan igual: con una conversación, un primer encuentro y muchas ganas de ver si podemos caminar juntos. Estos son los pasos que solemos seguir:

  1. Entrevista inicial, hablamos sin compromiso. Me cuentas qué te preocupa, qué te gustaría trabajar y qué esperas de la musicoterapia. Es el momento de conocernos y ver si puedo ayudarte.
  2. Valoración, en las primeras sesiones, observaré como la persona interactúas con la música y conmigo. Esto me permite entender sus potencialidades y necesidades o dificultades para diseñar un plan de trabajo personalizado.
  3. Proceso terapéutico, nos reunimos periódicamente. Las sesiones son un espacio seguro y creativo. donde usamos la música (improvisación, canciones, escucha, movimiento) para trabajar los objetivos que hemos definido juntos.
  4. Seguimiento y cierre, periódicamente evaluaremos los procesos. El proceso termina cuando se cumplen los objetivos o cuando se decide en conjunto.

Información práctica

Duración de las sesiones: de 30 a 60 minutos (según necesidad)
Modalidad: sesiones individuales o pequeño grupo.
Frecuencia: semanal
Lugar: mi espacio, instituciones o a domicilio

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Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si la musicoterapia es para mí o para un familiar?

La mejor forma es una breve conversación sin compromiso. Pero para que te hagas una idea, trabajo con:

  • Infancia: dificultades en comunicación, vínculo o regulación emocional (TEA, TDAH, ansiedad, bloqueos).
  • Adolescencia: espacio para expresarse, fortalecer autoestima, gestionar conflictos.
  • Adultos y mayores: deterioro cognitivo (Alzheimer), depresión, soledad, acompañamiento vital.
  • Diversidad funcional: discapacidad intelectual, parálisis cerebral, daño cerebral adquirido.

En todos los casos, lo importante no es el diagnostico, sino la persona y lo que necesita en ese momento.

¿En qué se diferencia de un taller o de una clase de música?

Es una duda muy común:

  • En un taller el foco es la actividad grupal y el disfrute compartido.
  • En una clase el objetivo es el aprendizaje musical.
  • En musicoterapia hay un proceso individualizado con objetivos terapéuticos concretos.

Por ejemplo: con una persona con Alzheimer, no busco que ”aprenda” una canción, sino que esa canción (elegida de su historia personal) estimule su identidad, su comunicación y su bienestar emocional. LA música es la misma herramienta, pero la intención es diferente.

Trabajo en una residencia de mayores con deterioro cognitivo, ¿cómo sería una sesión?

Cada grupo es único, pero esta podría ser una posibilidad:

Llego con mis instrumentos. Tras una breve bienvenida, propongo una canción conocida de su juventud. Alguien tararea, otra persona mueve el pie. Repartimos pequeños instrumentos de percusión: no importa si tocan ”bien”, lo importante es participar. Observo quién se anima, quién prefiere escuchar, qué recuerdos afloran. Tal vez alguien cuenta una historia, y la sesión toma ese rumbo.

No hay dos iguales. El objetivo no es ”aprender” sino conectar, recordar, sentir y compartir.

Mi hijo tiene 4 años, le cuesta expresar lo que siente y tiene rabietas intensas. ¿Puede ayudar la musicoterapia?

Sí, es una de las situaciones en las que la musicoterapia puede ser de gran ayuda. Los niños pequeños a menudo no tienen palabras para lo que les pasa, pero sí pueden expresarse a través del sonido, el ritmo y el movimiento.

En sesión, creamos un espacio seguro donde explora instrumentos, juega con la voz, se mueve… y yo voy acompañando, nombrando emociones, ofreciendo ritmos que le ayuden a regularse. Poco a poco, ese aprendizaje se traslada al día a día.

Siempre trabajo en coordinación con la familia, porque sois el pilar fundamental.

¿Cuántas sesiones de musicoterapia se necesitan?

No hay un número fijo, porque cada proceso es único. Depende de los objetivos, del ritmo de cada persona y de cómo evolucione.

Como referencia, en mi experiencia ocho sesiones suelen ser un buen punto de partida para empezar a ver cambios significativos. A veces antes, a veces necesita más tiempo. Lo importante es plantearlo con continuidad y ajustar sobre la marcha.

Lo iremos viendo juntas, sin prisa.

¿Qué puedo esperar del proceso?

Puedes esperar un espacio seguro, sin juicios y a tu ritmo. Alguien que escucha, observa y propone, pero que no empuja.

Iré contándote lo que veo en las sesiones, los avances, también las dificultades. Si trabajas con otros profesionales, podemos coordinarnos si tú quieres.

Pero sobre todo, un lugar donde la música sea el puente hacia lo que necesitas trabajar, sea lo que sea.

¿Qué necesito para empezar?

Muy poco. Yo llevo los instrumentos, el equipo y el material. Solo necesitas:

  • Un espacio amplio donde podamos movernos con comodidad
  • Que esté en silencio o con el menor ruido posible
  • Ganas de probar, aunque no sepas muy bien qué esperar

Si es a domicilio, me adapto al espacio que tengas. Si es en un centro, me ajusto a sus instalaciones. Lo importante es que nos sintamos a gusto.

¿Hay que firmar algún contrato?

Sí, antes de comenzar firmamos un documento sencillo donde acordamos:

  • Los primeros objetivos a trabajar
  • Días, horario y periodicidad
  • Importe y forma de pago
  • Derechos y responsabilidades

Esto da seguridad a todos y deja claro qué esperar

¿Cuánto cuesta? ¿Hay bonos o ayudas?

El precio depende de si es individual, grupal, a domicilio, duración del proceso… Prefiero darte un presupuesto personalizado después de conocer tu caso.

Si necesitas financiación:

  • Bonos de varias sesiones con precio ajustado.
  • Te ayudo a redactar un proyecto para subvenciones.
  • Si formas parte de una asociación, a veces pueden cubrir parte del coste.